
La Gran Dansà de la Font de la Figuera reúne a 120 parejas en una noche de tradición
Adriana Albero Biosca y Carla Ribera Botella, Reinas de la Dansà 2026, protagonizaron una de las citas más esperadas de las fiestas
La Font de la Figuera volvió a vestirse de tradición el pasado sábado 5 de septiembre con la celebración de su Gran Dansà, una de esas noches en las que la música, la indumentaria y el baile recuerdan que las costumbres de un pueblo continúan vivas generación tras generación.
Las Reinas de la Dansà 2026, Adriana Albero Biosca y Carla Ribera Botella, fueron las grandes protagonistas de una velada muy especial que reunió a nada menos que 120 parejas, llenando las calles de la localidad de música, color y sentimiento.
Al compás de la música tradicional, las parejas fueron dando forma a una Gran Dansà multitudinaria, en la que diferentes generaciones compartieron un mismo baile y una misma manera de entender y conservar las raíces de La Font de la Figuera.
La participación de 240 bailadores y bailadoras convirtió la edición de este año en una impresionante muestra de tradición popular. Cada paso, cada vuelta y cada detalle de la indumentaria contribuyeron a crear una de las imágenes más bonitas de las fiestas.
Para Adriana Albero Biosca y Carla Ribera Botella, la noche tuvo además un significado especial. Como Reinas de la Dansà 2026, vivieron desde un lugar privilegiado una celebración que representa mucho más que un baile: supone recoger el legado de quienes las precedieron y contribuir a transmitirlo a las nuevas generaciones.
La Gran Dansà volvió así a demostrar la fuerza de una tradición que pertenece al pueblo y que se mantiene viva precisamente gracias a quienes cada año se visten, salen a la calle y vuelven a bailar.
Porque hay tradiciones que no necesitan permanecer únicamente en los recuerdos: se escuchan, se sienten y, sobre todo, se bailan.
Desde Essència i Cor queremos felicitar a Adriana, Carla, a las 120 parejas participantes y a todas las personas que hicieron posible una noche en la que La Font de la Figuera volvió a bailar al ritmo de su propia esencia.
